martes, 14 de abril de 2015

El ejercicio contrarresta los efectos nocivos de la contaminación del aire

Una nueva investigación de la Universidad de Copenhague, en colaboración con otros organismos como el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), el Centro de Investigación del Cáncer de Dinamarca y el Imperial College de Londres, ha encontrado que los efectos beneficiosos del ejercicio son más importantes para nuestra salud que los efectos negativos de la contaminación del aire, relacionados con el riesgo de mortalidad prematura. En otras palabras, los beneficios del ejercicio son mayores que los efectos nocivos de la contaminación del aire.
 
El estudio muestra que a pesar de los efectos adversos de la contaminación atmosférica sobre la salud, la contaminación del aire no debe percibirse como una barrera para dejar de ejercitar en las zonas urbanas. "Incluso para los que viven en las zonas más contaminadas de Copenhague, es más saludable salir a correr, caminar o ir a trabajar en bicicleta que  permanecer inactivo", dice la profesora asociada Zorana Jovanovic Andersen
 
Es conocido que la actividad física reduce el riesgo de mortalidad prematura, mientras que la contaminación del aire aumenta este riesgo. La actividad física amplifica el volumen de respiración, así como la acumulación de contaminantes del aire en nuestros pulmones, lo que puede aumentar los efectos nocivos por contaminación del aire durante el ejercicio.
 
Por otro lado, aconsejamos a la gente que haga ejercicio en zonas verdes, parques y bosques donde la contaminación del aire es baja y que lo realice lejos de las carreteras más transitadas, cuando sea posible", explica el coordinador del estudio, el Prof. Mark Nieuwenhuijsen, investigador del CREAL, centro de la alianza ISGlobal.

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